Benchmarking en la Atención de Salud.

Hoy en día los ciudadanos y la sociedad en general reclaman una asistencia sanitaria cada vez de mayor calidad y, dentro de cualquier estrategia global de mejora de la calidad, el benchmarking es una técnica clave para la gestión de las organizaciones hacia la excelencia.

¿Qué es benchmarking?

Aunque existen numerosas definiciones del término, en esencia, el concepto implica compartir información, aprendizaje y adaptar las mejores prácticas para mejorar los resultados de una organización. Por lo tanto, se podría definir como “mejorar aprendiendo de otros”.

Esta definición da idea de su potencial utilización en el ámbito sanitario: por un lado, existen diferencias en la práctica clínica en nuestro entorno que podrían ser identificadas e incorporadas aplicando la metodología del benchmarking. Por otro, los procesos que se llevan a cabo en la asistencia sanitaria son los mismos a pesar de las diferencias en cuanto a tamaño, estructura y organización de los diferentes centros, lo que facilita su comparación.

Para llevar a cabo el benchmarking es necesario en primer lugar identificar el modelo del cual aprender (modelo Benchmark), es decir el que obtiene mejores resultados en el proceso a comparar: Llamado benchmarking cuantitativo. El siguiente paso, tras la identificación del benchmark, es identificar la práctica que produce este mejor resultado, siendo consecuentemente considerada como la mejor práctica: Benchmarking cualitativo. Previamente se debe asegurar la comparabilidad entre la organización propia y el benchmark con respecto al proceso objeto de comparación. El elemento que nos permite analizar esta comparabilidad es la homotecia (grado en el que una misma transformación produce resultados similares en distintas organizaciones). Con esta metodología podemos comparar los rendimientos de los procesos de una organización con los de otras similares. La organización con los mejores resultados sirve de modelo para aprender cuáles son las mejores prácticas que los generan y, de esta forma, las prácticas así identificadas se pueden adaptar en el resto de las organizaciones con el objetivo de mejorar.

Dentro de la estrategia global de mejora de la calidad de la asistencia sanitaria, el benchmarking puede ser una herramienta muy útil, eficiente y factible. Puede conseguir mejoras en los procesos a un coste reducido y en un periodo de tiempo relativamente corto, lo que lo convierte en una metodología de sumo interés para la  gestión de la calidad.

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