Evaluación de la Contaminación del Suelo

Rafael Ponce Vargas, coordinador de la Especialidad en Remediación de Suelos Contaminados nos detalla acerca de uno de los aspectos de la gestión de sitios contaminados: el proceso de evaluación de sitios potencialmente contaminados. 

El Decreto Supremo 012-2017-MINAM, define un sitio contaminado como el área en la cual el suelo contiene contaminantes provenientes de actividades antrópicas en concentraciones que podrían representar riesgos para la salud o el ambiente debido a que superan los Estándares de Calidad Ambiental para Suelo, estándares internacionales aprobados por el MINAM o los niveles de fondo, siempre que estos últimos presenten valores que excedan dichos estándares. 

Además, en esta definición, se indica que el área identificada como sitio contaminado puede comprender el agua subterránea subyacente, los sedimentos u otros componentes ambientales, que resulten afectados por la contaminación del suelo, cuando se encuentren dentro de esta.

De acuerdo con la legislación nacional, la evaluación de sitios potencialmente contaminados comprende tres fases: Fase de identificación, fase de caracterización y fase de elaboración del plan dirigido a la remediación.

Es preciso indicar, que en sitios que hayan sido previamente identificados como sitios contaminados en base a evidencias obtenidas en campo o muestreos, se podrá prescindir de la fase de identificación y por tanto pasar directamente a la Fase de Caracterización.

  • La Fase de identificación

 La Fase de identificación tiene por finalidad verificar o descartar la presencia de sitios potencialmente contaminados, y comprende a su vez, las siguientes etapas: 

Evaluación preliminar: En esta etapa se determina la existencia de indicios o evidencias de contaminación en el sitio. Para tal efecto, se realiza una investigación histórica para recopilar y analizar información sobre los antecedentes del sitio y las actividades potencialmente contaminantes para el suelo asociadas a este, actuales y pasadas. Asimismo, se genera información de campo a través del levantamiento técnico (inspección) del sitio en evaluación, sin que ello implique la toma de muestras ambientales.

A partir del análisis de la citada información, se determinan las áreas de potencial interés y se desarrolla el modelo conceptual preliminar del sitio considerando:

(i) Potenciales fuentes y focos de contaminación.

(ii) Contaminantes de potencial interés.

(iii) Posibles rutas y vías de exposición

(iv) Potenciales receptores.

Es importante destacar la real importancia del modelo conceptual de sitio, ya que este tiene que poder orientarnos respecto a cómo los contaminantes pueden haberse movido en el ambiente, y requiere el conocimiento y experiencia del especialista a cargo, quien deberá tener en cuenta la propia dinámica de contaminantes, que depende siempre de la naturaleza del químico, características del medio, tiempo de originada la afectación, entre otros aspectos. Definir inadecuadamente un modelo conceptual puede traer como consecuencia errores en la definición del área de estudio y por tanto inversión innecesaria de recursos o en otros casos, subdimensionar la investigación.

Si como resultado de la evaluación preliminar no se presentan indicios o evidencias de contaminación en el sitio, se concluye con la fase de identificación, no siendo necesario continuar con el muestreo de identificación y las siguientes fases de evaluación.

Muestreo de identificación

En esta etapa se verifica o descarta la presencia de un sitio contaminado, mediante la toma de muestras del suelo y el análisis de los parámetros relacionados con aquellas sustancias químicas, materiales o residuos peligrosos, vinculados a las actividades potencialmente contaminantes para el suelo que se hayan realizado o realicen en el sitio.

Los resultados obtenidos deben ser comparados con los Estándares de Calidad Ambiental (ECA) para Suelo o niveles de fondo, siempre que estos últimos presenten valores que excedan dichos ECA.

En el caso de sustancias no reguladas en los ECA para Suelo, se podrán aplicar estándares internacionales, los cuales deberán estar previamente aprobados por el Ministerio del Ambiente.

El tipo y alcance del muestreo de identificación depende del modelo conceptual preliminar de cada sitio desarrollado en la evaluación preliminar. Se realiza en las áreas de potencial interés identificadas en la evaluación preliminar y, en caso corresponda, puede incluir: muestreo de la fase gaseosa del suelo, residuos, sedimentos, polvos sedimentables, aguas subterráneas o aguas superficiales.

El muestreo de cada una de estas matrices o medios, tiene particularidades conceptuales, metodológicas y técnicas que tienen que ser tomadas en cuenta al momento de su ejecución, y de esta manera reducir la posibilidad de tener falsos negativos, o falsos positivos debido al método analítico o por contaminación cruzada.

Los resultados de la fase de identificación serán sistematizados en el Informe de Identificación de Sitios Contaminados (IISC), el cual debe ser aprobado por la autoridad competente

  • La fase de caracterización

 La fase de caracterización se ejecuta cuando los resultados de la fase de identificación determinan la existencia de un sitio contaminado, y tiene como objetivo definir principalmente la magnitud, tipo, extensión y profundidad de la contaminación del suelo y de otros componentes ambientales afectados, los potenciales riesgos a la salud y al ambiente, asociados a la contaminación del sitio y la necesidad de ejecutar medidas de remediación.

Esta fase comprende las siguientes etapas:

Primera: el Muestreo de detalle

Es aquel que permite determinar el área y volumen de suelo contaminado, la cantidad y distribución espacial de los contaminantes en el sitio, sus tasas móviles y su posible extensión hacia otros componentes ambientales, en función de los hallazgos de la fase de identificación.

El muestreo de detalle se desarrolla en base al modelo conceptual del sitio y su alcance se determina en función a los objetivos de la caracterización del sitio.

La otra etapa, es el Estudio de Evaluación de Riesgos a la Salud y al Ambiente (ERSA), que tienen como objetivo definir si la contaminación existente en un sitio representa un riesgo tanto para el ambiente como para la salud humana, así como los niveles de remediación específicos del sitio en función del riesgo aceptable.

Los resultados de la fase de caracterización deben ser validados, sistematizados y analizados en el Estudio de Caracterización.

Finalmente, cuando la fase de caracterización determine la necesidad de ejecutar medidas de remediación, se realiza la Fase de elaboración del plan dirigido a la remediación, que entre otros aspectos, comprende la evaluación de las tecnologías disponibles, la sostenibilidad y costo‑efectividad de las alternativas de remediación, los factores de ecoeficiencia, así como los resultados de pruebas de laboratorio y/o ensayos piloto, en caso corresponda

Todos los fundamentos técnicos, para abordar sólidamente estos aspectos, forman parte del Programa de Especialización en Remediación de Suelos de la Universidad Científica del Sur

Puedes analizar la nota completa en el siguiente video:

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